lunes, 23 de julio de 2012

Festividad de Santiago, apóstol - Mt 20,20-28

Catedral de Santiago de Compostela
El evangelista nos presenta a la mamá de los Zebedeos intentando «enchufar» a sus hijos; hoy diríamos practicando «tráfico de influencias» Es humano, comprensible, una madre quiere lo mejor para sus hijos… pero no justificable: «no sabéis lo que pedís», afirmará Jesús. A los discípulos, a esta madre, les gusta el prestigio, el renombre, el poder, el dominio sobre los demás… Y a nosotros también.

El estilo de Jesús es bien distinto; la forma de hacer las cosas que Él quiere para la comunidad de sus seguidores es otra: «no será así entre vosotros» No quiere grandezas, ni dominio, ni poder, ni prestigio, ni…, lo que desea de sus discípulos es que todos sean servidores de los otros. Ese es su estilo, su forma de actuar. Y espera de la comunidad creyente, de su Iglesia que actúe de la misma manera. Cualquier responsabilidad comunitaria no es para propia notoriedad o utilidad, o por pretensión de poder sino para servir, sólo para servir.

martes, 17 de julio de 2012

Domingo XVI del tiempo ordinario - Mc 6,30-34

Jesús y sus discípulos también tienen necesidad de descansar, es humano. La exigencia de evangelizar, de la preocupación por las necesidades del prójimo, de la acción social, etc. no pueden derivar en activismo estresante. Necesitamos como Jesús y los suyos, de vez en cuando, ir «a un sitio tranquilo a descansar un poco» Eso no significa desentenderse de la inmensa labor por realizar, sino dosificar los momentos de actividad y los de descanso. Jesús, cuando ve la multitud que le buscan, es consciente de las necesidades que tienen y las atiende, pero sin prisas, sin tensiones agobiantes: «se puso a enseñarles con calma»

La labor por realizar es inmensa, cuántas personas caminan por la vida «como ovejas sin pastor», sin horizonte, sin sentido, hastiados… Como seguidores de Jesús no podemos mirar para otro lado ante estas realidades. Pero tampoco debemos caer en la tentación contraria de una actividad frenética, sin lugar para el sosiego, el descanso.

martes, 10 de julio de 2012

Domingo XV del tiempo ordinario - Mc 6,7-13

Al grupo de los Doce, como primera realidad de discipulado, Jesús le envía a compartir su misión. Han de sentirse responsables de que la Buena Noticia de parte de Dios, que ha traído e iniciado Jesús, llegue al mayor número de personas posibles, a todos. Son enviados de dos en dos: la evangelización es más llevadera y más eficaz si hay una presencia comunitaria, aunque sólo sean dos; los personalismos, con frecuencia, son un estorbo, cuando no un peligro. Y son encaminados con pobreza de medios: la conversión es obra de Dios, no de estrategias ni de montajes espectaculares.

Todas estas premisas hemos de tenerlas en cuenta a la hora de la llamada «nueva evangelización» La presencia comunitaria, la pobreza de medios, la confianza en la providencia, la preocupación por las necesidades reales de los destinatarios, la Buena Noticia de Jesús como realidad prioritaria, la alegría de la salvación… han de estar presentes en esta tarea irrenunciable.

martes, 3 de julio de 2012

Domingo XIV del tiempo ordinario - Mc 6,1-6

Nazaret
Las reacciones de las gentes de Nazaret ante la intervención de Jesús en la sinagoga son curiosas. Comentan y se extrañan de su sabiduría y de su poder; parece que hay una primera reacción entre admiración y desconcierto pero acaba transformándose en escándalo. No son capaces de admitir que una persona normal, del pueblo, sin prestigio social, cuya familia es conocida por todos y ésta no tiene nada de extraordinario, sea capaz de enseñarles nada, de hablar y actuar en nombre de Dios. Les ganan los prejuicios. Jesús se admira de su falta de fe.

Los conciudadanos de Jesús no acceden al don de Dios, a la Buena Noticia del Reino porque sus suspicacias se lo impiden. Corremos el peligro de que a nosotros comunidad de creyentes en Jesús nos pase algo similar, que nuestros juicios previos (pre-juicios) no nos permitan descubrir los signos de los tiempos, la acción de Dios en nuestra historia concreta, los signos proféticos que se nos ofrecen en las más variadas realidades cotidianas… y continuemos en nuestras cosas y en nuestra mediocridad.

viernes, 29 de junio de 2012

Domingo XIII del tiempo ordinario - Mc 5,21-43

El evangelio de este domingo va de mujeres. Junto a Jesús, se convierten en las protagonistas principales de la narración. Dos mujeres: una, con una dolencia mortal, que está atravesando el umbral de niña a mujer (en la cultura judía esto ocurría a los doce años, con las primeras reglas) y otra que está sufriendo, desde hace doce años (no es casual la repetición del número doce), una grave enfermedad que la estigmatiza y aparta de la vida social y religiosa. Ambas son relegadas de las actividades principales por el hecho de ser mujeres; y, en ambos casos, su situación se ve agravada por su enfermedad: están «muertas» socialmente.

Jesús no participa de los prejuicios sociales de su época; en ambos casos las acoge, las sana, las recupera socialmente. Para el Maestro también las mujeres están llamadas a participar de la Buena Noticia del Reino, que no sabe de discriminaciones. El discipulado de Jesús nos hemos de hacer eco de los gestos de Jesús y no permitir ningún tipo de discriminación por ninguna causa.